viernes, 27 de marzo de 2009

Aprende a disfrutar del presente

“Al amanecer, el Rey cogió la esterilla que utilizaba para la meditación y se fue al bosque a realizar sus ejercicios. Pero había una mujer que estaba buscando a su marido, un leñador que había salido muy temprano, y como no había regresado aún, su mujer lo estaba buscando preocupada. Tan ansiosa estaba, que pasó junto al Rey, y sin querer, tropezó con su esterilla.

El Rey se enfureció y comenzó a insultar a la mujer:

-¿Por qué no pones más atención cuando caminas? Estaba tratando de concentrarme en la Divinidad, y al tropezarme me has distraído.
La buena mujer le respondió:
-Disculpadme, señor. ¿Por qué os molestáis tanto? Además, ¿cómo, si estabas orando a Dios, no estabas tan concentrado en El que os habéis dado cuenta de mi tropiezo? En cambio yo, estaba tan absorta en la búsqueda de mi marido, que no me he fijado en vuestra esterilla”.

¡Ahí donde esta tu mente, está tu corazón!

Estás entrenado para vivir preocupado por el futuro, para tratar de prevenir todo lo negativo o peligroso que te pueda pasar. Lleno de temor y de tensión, imaginas de la peor manera el desarrollo de los acontecimientos… Todo esto sin darte cuenta de que el futuro no existe, y no ha llegado todavía, así que también puede presentarse de una buena manera.

Seguramente has escuchado una frase popular que te sugiere ocuparte en lugar de preocuparte. Entonces, decide no angustiarte más por el futuro y en su lugar, comienza a ocuparte en el presente de tomar las decisiones y realizar las acciones más adecuadas, para que el futuro sea un buen tiempo para ti y los tuyos.

De la misma manera sucede con el pasado, es posible que vivas apegado al recuerdo de lo que pasó, con el deseo de que las cosas hubiesen ocurrido de una manera diferente, o que permanezcas atado al recuerdo doloroso de alguna situación que viviste atrás, y de la cual no te hayas podido liberar... En fin, lo más importante es saber que no podemos alterar o cambiar el pasado, que sólo podemos crecer a partir de cada momento vivido, con dolor o con felicidad, de manera que si deseas cambiar alguna circunstancia vivida atrás, tienes que poner tu atención en el presente para actuar conscientemente y así evitar que te vuelva a suceder.


Vivir en el presente, te permitirá comenzar a reconocer todas las oportunidades, las respuestas y las soluciones que la Divinidad acerca hacia ti... Respira suave y profundamente y ubícate: estás aquí y ahora, atiende a todo lo que está sucediendo en este momento, aprende a estar en presente con todos tus sentidos conectados y alertas.

¡Suelta el pasado y el futuro... Lo único que está pasando para ti es el presente!

Claves para estar en el presente

Practica un ejercicio de ubicación. Mira a tu alrededor para encontrar varios puntos de referencia, observa el cielo, sus colores, la densidad de las nubes, reconoce el lugar en el que te encuentras, quítate los zapatos y coloca los pies en el suelo, haz contacto con la tierra, observa cómo estás vestido en este momento. Cualquiera de estas prácticas te permitirá regresar al momento presente.

Ocúpate de hacer una sola cosa a la vez. No le permitas a tu mente distraer tu atención. Generalmente atiendes varias cosas a la vez y piensas que de esta manera eres más efectivo, pero esto puede ser erróneo, pues en la medida en que divides el foco de tu atención, pierdes la capacidad de reconocer y memorizar los detalles, así como disminuyes la capacidad de respuesta efectiva que es proporcional a la atención que prestas. Practica la observación consciente. Como cuando eras niña, procura obtener los detalles del elemento o la situación que observas; seguramente descubrirás que desconocías muchos de ellos. Atiende y mira los ojos de la persona con la que conversas, comunícate de una forma directa, recuerda que prestar atención es una forma de expresar amor.

Pon orden en tu vida. Prueba planificar la noche anterior las actividades del próximo día, de esta manera te asegurarás el atender cada cosa en su momento. Muchas veces son los pendientes urgentes los que nos impiden estar en presente, nos llevan hacia el futuro o hacia el pasado. Planifica en función de tu capacidad y en tiempos reales.

Vuélvete optimista. Reconoce cada cosa positiva que sucede en tu entorno inmediato, y apoyáte en ello para ganar confianza y optimismo. No permitas que los rumores o los comentarios negativos, sin verificar, afecten la perspectiva optimista que tienes de la vida. Fortalece tu fe y la confianza en la Divinidad.

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