miércoles, 4 de febrero de 2009

Dormir en silencio

Si usted es víctima de un roncador de oficio o son sus rugidos los que ocasionan el desvelo de su familia, acá encontrará lo que necesita saber sobre esta afección, además de los tratamientos para combatirla.

Para alguien que desea recibir las bondades de un sueño reparador, no existe peor tortura que tener un vecino que ronca; pero el martirio no es sólo para el que escucha, pues los roncadores son objeto de rechazo y hasta de burlas, y ni hablar de los golpes y atropellos que reciben durante la noche, por parte del compañero de cuarto que no logra conciliar el sueño. Tradicionalmente, el ronquido ha sido considerado como una condición natural del ser humano, casi como un defecto que es necesario aceptar, cuando real- mente estos estruendosos sonidos que se emiten al dormir reflejan que algo no anda bien en el organismo.

Quienes creen que sólo unos pocos roncan, se sorprenderán al saber que alrededor de 45% de las personas adultas lo hace frecuentemente, mientras que otro 25% es considerado como roncador ocasional; dentro de esas cifras la mayor carga la tienen los hombres, con una proporción de ocho caballeros que roncan por cada mujer. Todo indica que este es un padecimiento que afecta a gran cantidad de individuos alrededor del globo, si no que lo digan los directivos de la Oficina de Marcas y Patentes de Estados Unidos, que ya contabiliza 300 inventos diferentes orientados a tratar esta afección.

¿Por qué se produce el ronquido? Esa es una de las preguntas más comunes de quienes se ven afectados por este padecimiento. La página web Healthology, especializada en temas de salud, explica el proceso en detalle: "Cuando se respira profundamente, se genera una presión de succión que trae el aire dentro de los pulmones. Si hay una resistencia o un bloqueo en las vías aéreas superiores, es necesario generar más flujo de aire y una presión de succión mayor... Cuando eso ocurre hay una vibración en el paladar blando, lo que crea el ruido del ronquido".

El menor problema del ronquido es el ruido que genera. Las personas que roncan carecen de un sueño reparador, su resistencia, reflejos y memoria se ven disminuidos, sufren de dolores de cabeza y tienden a ser irritables, debido a que la falta de descanso crea estragos progresivos en el organismo. Adicionalmente, son propensos a sufrir de neumonía e infecciones de las vías respiratorias, puesto que el aire que se toma por la boca no llega caliente, húmedo y limpio a los pulmones; también, se ha demostrado una relación entre esta afección y enfermedades cardiovasculares, como hipertensión, arritmia e infarto.

Trastornos ocultos
El ronquido puede tener diversos orígenes, pues cualquier disfunción u obstrucción de la vía aérea determina su aparición. El doctor Esteban Torres Rávago, miembro de la Unidad de Otorrinolaringología y Otoneurología del Instituto Urológico San Román, explica que "el ronquido es un signo de otra enfermedad que debe ser diagnosticada". En primer lugar, prosigue, "las personas obesas son las más propensas". Esto es de esperarse ya que quienes tienen mucho tejido graso, especialmente en la parte superior del cuerpo, tienden a padecer de una resistencia aumentada de la vía aérea.

La obstrucción de las vías respiratorias o la falta de flujo de aire que genera el ronquido, comenta el doctor Torres, pueden ser de tipo fisiológico o mecánico. La flacidez muscular tanto en el paladar como en la faringe y la lengua, entra dentro de ese primer grupo, y generalmente es producto del sobre peso, de trastornos endocrinos -como el hipotiroidismo-, de alergias y fallas inmunológicas, del consumo de alcohol o pastillas para dormir, entre otros. Por su parte, las causas mecánicas, incluyen afecciones estructurales como desviación del tabique, hipertrofia de los cornetes, aumento de los tejidos de la faringe -adenoides y amígdalas-, vías aéreas estrechas y velo del paladar o úvula (campanilla) larga. Mención aparte merece la apnea del sueño, trastorno ocasionado por la interrupción parcial o total de la respiración durante el sueño, y que además de manifestarse a través de ronquidos, puede ocasionar fallas cardiovasculares debido a la disminución de las concentraciones de oxígeno en la sangre.

Una luz en el camino
Los tratamientos para eliminar los molestos ronquidos nocturnos dependen del diagnóstico, puesto que cada estrategia que emprenda el especialista estará dirigida a desaparecer la enfermedad o afección que los causa. El 80% de los pacientes que acuden a la Unidad de Otorrinolaringología del Urológico San Román presentan infecciones respiratorias superiores que requieren la utilización de medicamentos apropiados, el 20% restante acude por distintas afecciones que pueden ser resueltas en consultorio, a través de aplicación de técnicas como la radiofrecuencia, o en quirófano, mediante el uso de cirugía convencional, de la aplicación de láser o del uso del electrocauterio. El doctor Esteban Torres señala que "más de 70% de las obstrucciones se pueden resolver en el consultorio, y solamente el 30% restante requiere de una operación".

Los procedimientos de quirófano incluyen la extirpación de las adenoides y las amígdalas, el reposicionamiento del tabique desviado y la uvulopalatoplastia, operación en la que se emplea el bisturí o el electrocauterio para resecar los tejidos flácidos de la faringe y el paladar, y expandir los pasajes aéreos. Debido a lo invasivo del método y a la duración del proceso de cicatrización y recuperación de los pacientes, los especialistas utilizan el láser como método alternativo, ya que se logra la misma función, pero no requiere de la colocación de puntos, por lo que la inflamación es mínima y la recuperación es inmediata.

Adicionalmente, existen tratamientos paliativos como los compresores, máscaras y dilatadores nasales que buscan aumentar el flujo de aire, por lo que resultan particularmente beneficiosas para las personas obesas, que no tienen posibilidad de mejorar el estado de sus vías aéreas a través de un procedimiento quirúrgico. Las férulas y dispositivos bucales, realizados a medida por un odontólogo, también son bastante solicitados porque reposicionan la mandíbula y aumentan el tamaño de la vía; sin embargo, requieren constancia por parte de los pacientes, pues deben usarlas mientras duermen. Finalmente, el mercado está repleto de fórmulas mágicas que prometen desaparecer o reducir el volumen de los ronquidos, desde un spray elaborado con aceites naturales que mantiene hidratada la laringe, hasta almohadas especiales que mejoran la postura del cuello y mejoran el flujo de aire, pasando por las modernas inyecciones de sulfato tetradecílico, que buscan destruir algunos de los tejidos de la zona del paladar y la garganta, para disminuir las vibraciones y evitar los ronquidos. Pese a que las terapias alternativas abundan, lo ideal es que consulte a su médico antes de aventurarse a adquirir productos que sólo resolverán el problema de forma temporal. l

mherrera@eluniversal.com

Fuentes consultadas:
l http://news.bbc.co.uk/
l http://www.tuotromedico.com/
l http://www.medi-marketing.es
l http://elmundosalud.elmundo.es/
l http://www.teknon.es/

Decálogo del buen dormir

1. Controle su peso
Los ronquidos guardan estrecha relación con el sobrepeso, así que lo ideal es que mantenga una dieta sana, baja en carbohidratos, azúcares y grasas.

2. Ejercítese
Mantenerse en forma evitará que padezca de flacidez en los músculos de la boca y la garganta, situación que -a la larga- genera obstrucción en la vía respiratoria. También es importante que realice ejercicios vocales para fortalecer el paladar, haciendo repeticiones de sílabas que ameriten un mayor esfuerzo de la zona.

3. Sin ayuda
No utilice ningún tipo de tranquilizante cuando se disponga ir a la cama, tampoco ingiera antihistamínicos en horario nocturno, porque estas sustancias relajan en exceso los tejidos adyacentes a la cabeza y el cuello, empeorando los ronquidos.

4. Siga una rutina
Establezca patrones de sueño regulares y cúmplalos. Nunca se prive del descanso nocturno; si usted es un roncador habitual procure dormirse después que su pareja, para evitar despertarla.

5. Mejor de lado
Acostúmbrese a dormir de costado en vez de boca arriba, ya que esta posición disminuye el flujo de aire.

Si esto se le dificulta, cosa una media a la parte trasera de su pijama y coloque dentro una pelota de tenis, cuando se voltee, la incomodidad le hará regresar a la postura adecuada.

6. Elévese
Subir el respaldo de la cama unos centímetros le ayudará a adoptar una mejor postura al dormir. Colocar un ladrillo bajo cada una de las patas traseras de su cama, probablemente, será suficiente para darle la elevación correcta.

7. Cuidado con las alergias
Mantenga su habitación libre de polvo, ácaros y cualquier agente que pueda desencadenar una reacción alérgica.

8. Buen respaldo
Es comprensible que quiera estar cómodo; sin embargo, el uso de almohadas muy grandes le da una posición inadecuada al cuello, cosa que podría afectar negativamente su columna cervical.

9. Adiós a los vicios
Elimine de su vida el cigarrillo y evite el consumo de alcohol, especialmente cerca de la hora de acostarse. Mientras el tabaco irrita la garganta y las mucosas de la laringe, el alcohol actúa en forma similar a los medicamentos tranquilizantes.

10. Ligerito
No ingiera alimentos pesados durante la cena y procure no comer nada al menos tres horas antes de irse a dormir.


El rey del ronquido
El británico Melvin Switzer obtuvo el Record Guinness al emitir un ronquido que alcanzó los 88 decibeles, ruido similar al de un motor de una motocicleta en su máximo nivel de aceleración. Imagine cuán fuerte pueden llegar a ser estos ronquidos, que ya dejaron sorda de un oído a su esposa.

Diagnóstico seguro
Todo roncador que aprecie una disminución de su calidad de vida debe acudir a un otorrinolaringólogo que evalúe su caso y aplique los tratamientos pertinentes. En algunas ocasiones una evaluación general de faringe, y nariz es suficiente para determinar la causa; sin embargo, el médico puede solicitar otros exámenes de apoyo, como la videoendoscopia -se introduce una cámara por la nariz para observar el trayecto completo hasta la laringe-, tomografía de senos paranasales -se aprecian las desviaciones del tabique y si hay presencia de sinusitis. Por su complejidad y costos, la polisomnografía es el último elemento de diagnóstico, y consiste en el estudio de los ciclos y etapas del sueño de una persona que duerme, por medio de registros de sus ondas cerebrales, del movimiento de sus ojos y músculos, de su ritmo respiratorio y de su presión sanguínea.

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