martes, 3 de junio de 2008

El mejor amigo para los Diabeticos


Foto: www.shutterstock.com/Phil Date


Ya se ha demostrado que
los perros pueden guiar a
un ciego, alertar a un sordo
y ayudar a un minusválido
con sus actividades cotidianas. Ahora, investigadores de la Queen's University en
Belfast, Irlanda del Norte,
están llevando la idea del "compañero servicial" un paso más adelante: han reunido evidencia científica mediante la cual podrían comprobar que los perros pueden detectar, con toda seguridad, bajas peligrosas en el nivel de glucosa en la sangre de los diabéticos.

"Informes anecdóticos señalan que algunos canes pueden percibir anticipadamente señales de hipoglucemia mediante el sentido del olfato y avisar a los dueños que su nivel de azúcar está empezando a bajar", explicó Deborah Wells, coordinadora de la investigación y profesora de psicología.

Más de 20 millones de estadounidenses, entre adultos y niños, padecen diabetes, según indican las cifras más recientes publicadas por la American Diabetes Association, una organización sin fines de lucro cuya misión es prevenir y tratar la diabetes y mejorar la calidad de vida de las personas aquejadas por esta enfermedad. En estos casos, o bien el páncreas no segrega los niveles necesarios de insulina, la hormona que el organismo requiere para transformar los azúcares y almidones de los alimentos que consumimos en energía, o el organismo no responde normalmente a la misma.

En consecuencia, estos pacientes deben chequearse el nivel de glucosa en la sangre regularmente, incluso, muchas veces, a medianoche para evitar los descensos y las alzas que pueden causar fallas en algunos órganos, acotó la experta.

Wells espera dar con las pistas que detectan los perros a fin de que puedan reconocerlos y entrenarlos oficialmente como sistemas de alerta anticipada para los diabéticos.

Los pioneros
Al menos dos organizaciones estadounidenses ya están adiestrando a estos animales para que detecten niveles de glucosa en la sangre inferiores a los normales. Sin embargo, sigue siendo un misterio qué perciben exactamente los perros cuando una persona sufre una baja de azúcar, señaló Mark Ruefenacht, fundador de Dogs for Diabetics, una organización establecida en Concord, California, que ofrece servicios de perros adiestrados para alertar a las personas que padecen diabetes tipo 1, llamada también diabetes insulino-dependiente.

Esta compañía trabaja conjuntamente con un laboratorio forense para identificar los cambios sutiles que la hipoglucemia (la presencia de niveles bajos de glucosa en la sangre) crea en la química corporal.

"Aún no hemos encontrado las respuestas acertadas", indicó. "Cada vez que creemos que hemos dado en el clavo, nos damos cuenta de que no es así".
Ruefenacht, quien sufre diabetes, creó la compañía hace tres años, luego de que un cachorro que estaba criando para Guide Dogs for the Blind, una institución benéfica cuya misión es amaestrar y proporcionar perros guías para los invidentes en EEUU y Canadá, lo despertó una noche. Había olvidado medirse el azúcar antes de acostarse, por lo que cree que sufrió una convulsión que alarmó al perrito.

La organización, que es manejada por un grupo de voluntarios, ha colocado desde entonces 30 perros en las casas de varias familias de Carolina del Norte en las que hay un miembro aquejado por la diabetes tipo 1. La demanda es alta: más de 100 personas están en lista de espera.

Dogs for Diabetics utiliza perros labradores que no se gradúan en la escuela de adiestramiento de perros guías. Por lo general, estos animales son reprobados por varias razones: se niegan a caminar bajo la lluvia o a subir una escalera mecánica, destrezas importantes para un perro guía, pero no para un can que brinde ayuda en general.

Ruefenacht explicó que sus perros son adiestrados de tres a cuatro meses, el mismo período de tiempo que los que entrenan para detectar narcóticos o explosivos. A los perros de dos años los enseñan primero a detectar muestras de olores de sangre en la que el nivel de azúcar es inferior al normal. Luego, a detectar esos olores en las personas y a alertar a los demás al tomar con su boca una sonda que cuelga de su cuello.

Los perros que culminan exitosamente el adiestramiento pueden detectar tales olores con una precisión de 90%.


Foto: www.shutterstock.com/Kanwarjit Singhboparai

Una nueva esperanza
Estos canes tan inteligentes no
son los únicos que deben aprender trucos nuevos. Mary Simon ha estado luchando contra la diabetes por más de tres décadas. "Necesito urgentemente un perro así", indicó Simon, una diabética que se desempeña como directora médica de la Diabetic Youth Foundation, una fundación con sede en Concord, California, dedicada a mejorar la calidad de vida de las personas afectadas por la diabetes.

Los medicamentos que toma entorpecen su capacidad de percibir las bajas de azúcar que sufre en la noche, señaló Simon, y el sensor especial de glucosa que
usa no siempre funciona. Hace algunos años, cuando se enteró de que los perros podían percibir un olor característico de la hipoglucemia, pensó que en ese
momento no necesitaba de la habilidad de esos animales; los sensores de
glucosa acababan de salir al mercado. Pero luego cambió de opinión.

"Según mi experiencia, necesitamos esos perros ya", agregó.

No todo el mundo confía tan rápidamente en la capacidad de los perros. Larry Myers, veterinario y profesor universitario en Alabama, ha adiestrado canes durante 25 años para que detecten de todo: desde medicamentos hasta plagas agrícolas. Si bien destacó que aún no se sabe a ciencia cierta si los perros pueden percibir realmente niveles bajos de azúcar en la sangre, cree que es una posibilidad que amerita ser explorada.

Myers explica que, aunque los perros tienen una capacidad olfativa extraordinaria, no son sensibles a todos los compuestos químicos. "¿Acaso las personas hipoglucémicas emiten realmente un olor característico? No lo sé".

Otra posibilidad aparte del olor es que los perros puedan identificar señales visuales, que se cree es el caso cuando detectan convulsiones. En apariencia, perciben cambios fisiológicos muy sutiles en su dueño que pueden empezar entre cinco y 45 minutos antes de un ataque real. "Los perros son sensibles a los cambios sutiles que sufre el comportamiento de las personas justo antes de una convulsión", indicó Myers. "Es un hecho que estos animales son observadores extraordinarios del comportamiento humano".

Fuente: HealthDay. The New York Times Syndicate. Derechos de El Universal. Traducción: Servio Vilori

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