lunes, 7 de septiembre de 2009

HASTA DÓNDE Y HASTA CUÁNDO


HASTA DÓNDE
Y HASTA CUÁNDO

"Si cada uno de nosotros estuviese dispuesto a ser considerado, responsable, honesto y consciente al momento de dar y recibir,
nuestras relaciones serían más plenas y satisfactorias en el tiempo"

En estos días leí una frase que me hizo reflexionar acerca de las relaciones que mantenemos con nuestra familia una vez que somos adultos: ¡Puedes elegir a tus amigos, pero no a tus familiares!

Tenemos un buen amigo que se siente agobiado y responsable de sacar adelante un negocio que dejó en manos de sus hermanos. En este momento tienen problemas financieros, soltaron toda responsabilidad, pero esperan no sólo que él salde las deudas y resuelva los problemas que ellos crearon, sino que piensan que él tiene la responsabilidad de continuar dándoles todo lo que necesitan… Pero, ¿hasta dónde y hasta cuándo debe dar?

Durante mucho tiempo el significado verdadero de "dar" ha sido usado y tergiversado por aquellos que esperan recibir de otros la solución a sus necesidades afectivas o materiales, sin hacer ningún esfuerzo para merecerlo, usando la manipulación y apelando a los buenos sentimientos de los que generalmente cargan con las obligaciones, la comodidad y la indolencia de quienes se resisten a crecer, madurar y asumir la responsabilidad de sus vidas adultas. ¿Será esto justo? También hay personas que han crecido con la idea de que amar a otros es llegar hasta el sacrificio de su identidad y tranquilidad, incluso el de los sueños propios, en aras de complacer y seguir protegiendo a sus familiares, impulsados por una programación de responsabilidad y obligación seguramente formada durante la infancia. Todo esto con la consecuencia negativa de terminar sintiéndose víctimas de la vida y del comportamiento de sus personas más queridas.

Si al igual que nuestro amigo te encuentras en alguna de estas situaciones, recuerda que el esfuerzo que hagas para brindarle tu ayuda a una persona irresponsable será mas negativo que positivo, porque además de desgastarte física y emocionalmente, impedirás que asuma su responsabilidad, madure naturalmente y mejore su condición de vida, con el agravante de que te hará culpable de su desdicha y situación, justificando, así, su dependencia y exigencias hacia ti.

Tal vez éste sea el momento perfecto para reflexionar acerca de lo que damos o esperamos de los demás, a tiempo de hacer los ajustes necesarios en nuestro comportamiento y actitud para mantener relaciones más satisfactorias y equilibradas.
Es cierto que la acción de dar debe ser incondicional; es decir, debe entregarse lo mejor de cada uno de nosotros sin esperar recibir nada a cambio. Pero, saber establecer ciertos límites, cuando otros tratan de abusar o de aprovecharse de nosotros, es nuestra responsabilidad y derecho.

Las relaciones son una calle de doble vía. Esto significa que necesitamos aprender a entregar y a recibir proporcionalmente. La reciprocidad y el respeto a los demás nos enseña a reconocer y agradecer el esfuerzo que hacen otros para complacernos y apoyarnos, creando, así, una relación interactiva. Cuando mantenemos el balance entre el dar y el recibir podemos establecer límites en ciertos momentos que nos ayuden a dar sólo cuando la persona nos ha pedido o cuando esté dispuesta a recibir, sin que se convierta en una pesada carga de obligación para nosotros.

Cuando damos de forma limpia y desinteresada inmediatamente recibimos una energía positiva en forma de satisfacción que se traduce en entusiasmo, alegría y vitalidad; es como si los bolsillos de nuestra prosperidad volvieran a llenarse abundantemente.

Si cada uno de nosotros estuviese dispuesto a ser considerado, responsable, honesto y consciente al momento de dar y recibir, nuestras relaciones serían más plenas y satisfactorias en el tiempo.

CLAVES para "dar"
"Cuando el dar deja de ser un placer para convertirse en una carga, es hora de revisar lo que estamos haciendo y sintiendo para preguntarnos: ¿hasta dónde y hasta cuándo?"

1
Da lo mejor de ti
Dales lo mejor de tu persona a familiares, amigos, compañeros de trabajo y semejantes, aunque no recibas nada a cambio; te habrás llenado y enriquecido como ser humano, recibiendo amor incondicional, solidaridad y generosidad.

2
Vuélvete agradecido
Reconocer todo lo bueno que la otra persona te da o trae a tu vida, aunque no sea lo que esperabas, te permite disfrutar más de lo que recibes. Recuerda que el reconocimiento y la gratitud nos ayudan a tener relaciones más sólidasy duraderas.

3
Anímate a compartir
Aunque nuestra sociedad promueve el individualismo, déjate llevar por tus mejores sentimientos para expandir tu generosidad. Si en lugar de competir nos acostumbramos a compartir, el mundo será un mejor lugar.

foto: www.shutterstock.com / James Thew

4
Sé generoso con los demás
Ser generosos no sólo implica dar lo que nos sobra en la vida, sino ser capaces de extraer de ella lo que los demás necesitan. Puedes ser generoso con sonrisas, palabras amables y con tu compañía.

5
Evita dar sólo por interés u obligación
Cuando el dar deja de ser un placer para convertirse en una carga, es hora de revisar lo que estamos haciendo y sintiendo para preguntarnos: ¿hasta dónde y hasta cuándo? Comienza a dar desde el corazón, para que puedas disfrutar de la recompensa de hacerlo.


6
No te dejes manipular
Cuando dependemos o buscamos la aprobación, la compañía o el cariño de los demás, nos volvemos susceptibles de ser manipulados por el sentimiento de culpa. Esta es otra forma de abuso emocional. Busca tu independencia emocional.


7
Atrévete a establecer límites
Cuando creas que la situación debe cambiar, porque sientas que han abusado de ti, habla con la otra persona con seguridad y claridad, revisa objetivamente con ella la situación y establece los límites necesarios con gentileza y firmeza para que no vuelva a pasar.


8
No esperes que te lo devuelvan
Aprende a dar sin esperar que te recompensen, pues tus expectativas te harán sentir insatisfecho. Recuerda que quien te lo devuelve, es el universo, a través de los múltiples instrumentos que tiene para hacerlo.


9
Cuídate de los abusadores
Es muy importante saber cuándo, cómo y con quién vale la pena ser generosos... aunque de todas maneras estar dispuestos a dar, compartir y entregar es mucho más satisfactorio que retener, esconder y guardar lo que tenemos, por miedo a perderlo.


10
Evita ayudar a las personas que se resisten a aceptar tu ayuda
Cuando forzamos a los demás a tratar de recibir nuestra ayuda, no sólo hacemos que la rechacen, sino que terminamos convirtiéndonos en víctimas del maltrato que nos dan a cambio.

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