Mostrando entradas con la etiqueta VENCE EL TEMOR. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta VENCE EL TEMOR. Mostrar todas las entradas

jueves, 17 de septiembre de 2009

VENCE EL TEMOR

VENCE
EL TEMOR

"Existen dos tipos de miedos. Uno puede convertirse en nuestro aliado, porque sirve para cuidarnos de peligros reales; el otro es el temor que se origina en nuestra mente... y que atenta contra nuestra confianza y optimismo"

El miedo es uno de los más grandes enemigos de nuestro bienestar y felicidad. Cuando dejamos llevarnos por él, trastorna nuestro carácter, altera la interpretación que hacemos de las diferentes situaciones que enfrentamos y nos desgasta física y mentalmente, llevándonos a ver enemigos, obstáculos y dificultades donde no los hay.


Existen dos tipos de miedos, por eso es importante que aprendamos a diferenciarlos. Uno puede convertirse en nuestro aliado, porque sirve para cuidarnos de peligros reales, es el inherente a la vida y existe en nosotros para prevenirnos y protegernos; el otro es el temor que se origina en nuestra mente, que se alimenta de los prejuicios, de los comentarios negativos y de los pensamientos pesimistas, y que atenta contra nuestra confianza y optimismo. Este último es, en realidad, el que necesitamos sacar de nuestra vida.

Muchos de nosotros fuimos educados con miedo. Desde pequeños, escuchamos frases como: "No te subas ahí, porque vas a caerte", "no camines descalzo porque vas a enfermarte", "no vayas porque puede pasarte algo"… y aunque fueron dichas con la intención de protegernos, nos sembraron el temor.

Y es curioso cómo sin ninguna conciencia de que esos miedos están dormidos en nosotros, en un momento dado se despiertan y comienzan a actuar, sin que sepamos qué podemos hacer algo para evitarlo. Son reacciones completamente irracionales, y si les prestamos atención y profundizamos en esas ideas negativas, dramáticas y pesimistas que aparecen en nuestra mente, crecen y se inflan hasta el punto en que comenzamos a ver señales donde no las hay, para justificar su existencia. La mayoría de las veces, luchamos contra dragones y fantasmas, sin pensar en la posibilidad de que existan sólo en nuestra mente.

Necesitamos llenarnos de valor y confianza para vencerlos, y recuperar la capacidad de experimentar, aprender, disfrutar, asumir retos, vivir nuevas experiencias, darnos otra oportunidad, vivir el presente y tener una vida plena.

He descubierto que en la medida en que nos vamos convirtiendo en adultos, aparecen temores nuevos que no sentíamos cuando éramos más jóvenes y atrevidos. Por eso es importante hacer uso de las herramientas que nos ayuden a identificarlos y a vencerlos, con la intención de seguir sintiéndonos en capacidad de tener nuevas experiencias, darnos otras oportunidades y tener una vida más libre y plena.

TÚ PUEDES VENCERLOS
Identifica tu miedo. Es muy importante definir a qué le tienes miedo. Muchas veces sentimos un estado de temor general que fortalecemos cuando prestamos atención a los comentarios negativos de los demás. Saber exactamente a qué temes, te permitirá superarlo.

Ubícalo en la realidad. Pregúntate cuál es el porcentaje de probabilidad que tienes de que te suceda, a cuántas personas de tu entorno personal les ha sucedido, si estás haciendo algo para que te suceda... La respuesta a estas preguntas, por lo general, los hará desaparecer si no tienen una base real.

Reprograma tus pensamientos. Cada vez que una idea negativa llegue a tu mente, no la bloquees tratando de restarle fuerza, simplemente no le prestes atención. No profundices en ella, distrae la mente, levántate, ponte en movimiento y desaparecerá rápidamente. Si regresa, repite el mismo procedimiento.




UNA VIDA PLENA

Reduce el estrés. Identifica las situaciones que te causan tensión, y toma las acciones necesarias para transformarlas. Deja de exigirte tanto, bájale la velocidad a tu ritmo de vida y evita asumir nuevos compromisos hasta que no hayas cumplido con los que ya tenías. Recuerda que tú eres el único que puedes suavizar tu rutina y transformar tu estilo de vida.

Da a las cosas su justo valor. Querer adquirir más cosas con la idea errónea de que serás más feliz puede llevarte a quedar atrapado en un ciclo sin fin de gastos innecesarios. Vale la pena que definas las cosas que en verdad son importantes para ti, resaltando el valor que tienen y disfrutando de la posibilidad de usarlas y hacerlas parte de tu vida cotidiana. Evita ser superficial y consumista.

Huye del aburrimiento. Generalmente experimentamos la sensación de que no vale la pena hacer nada cuando perdemos la motivación o no tenemos una meta. Sal de la inactividad, recupera el entusiasmo, reúnete con tus amigos, rescata un viejo sueño y haz cuanto sea necesario para conseguirlo. Tener un motivo nos devuelve las ganas y la alegría de vivir.


RECUPERA EL ENTUSIASMO, REÚNETE CON TUS AMIGOS, RESCATA UN VIEJO SUEÑO Y HAZ CUANTO SEA NECESARIO PARA CONSEGUIRLO

Mantén a raya tus temores. Nos pasamos gran parte de la vida llenos de preocupaciones e imaginando lo peor que puede pasarnos, desgastándonos mental y físicamente. Lo importante es que desarrollemos el coraje para afrontar nuestros temores y hacerlos desaparecer, sin dejarnos frenar por ellos. ¡Vinimos a aprender el amor en lugar del miedo!

Practica el perdón. La carga de estar molestos y resentidos con una persona, nos agobia y desgasta… Anímate a soltar y a perdonar para recuperar tu tranquilidad. Llénate del amor de tus personas queridas y de la gratitud por todos los regalos esenciales que has recibido para que puedas perdonar desde el corazón.

Ríete. No hay ejercicio más liberador de la tensión y del pesimismo que reír y mejor si es a carcajadas. Cuando nos reímos los problemas se hacen más pequeños y recuperamos el ánimo y el optimismo que muchas veces necesitamos para afrontar ciertas situaciones de la vida con más facilidad. Además, es un puente que nos acerca a las demás personas.

No pospongas lo que deseas. A menudo posponemos las cosas que nos dan felicidad porque nos parece que necesitamos más tiempo o más dinero para disfrutarlas. Pero, más tarde tampoco las realizamos porque las hemos pospuesto por demasiado tiempo o ya no salen como lo habíamos pensado. No sacrifiques la oportunidad de hacer las cosas que te gustan y te hacen sentir bien, hoy.
Búsqueda personalizada