¿Existe Dios?
© Dr. José R. Martínez Villamil
Barcelona, 1999.
(Extraído de: www.menteabierta.org)
- Introducción
- ¿Qué importa?
- ¿Creer o no creer?
- Argumentos de la Existencia de Dios
- Kalam Cosmológico
- Teológico
- Moral
- Principio Antrópico
- Otros argumentos
El tema de la existencia de Dios, que algunos
consideraban como "muerto" en los años 70, ha resurgido en los
círculos filosóficos del mundo.
En este breve artículo no probaré la existencia de Dios. Nadie
puede. Como tampoco nadie puede probar su no-existencia. Sin embargo, a
lo largo de esta sección (examinada con el conjunto de las otras
secciones de Mente Abierta) creo que se dejará demostrada la
racionalidad de la creencia en Dios. Haciendo uso de argumentos
conocidos (cosmológico, diseño, moral) y otros menos conocidos
(Principio Antrópico, Kalam) deseo despejar el camino de aquellos que
sinceramente buscan... Estos temas serán elaborados en artículos
subsiguientes.
Como conjunto, estos argumentos recuerdan a la persona que
piensa que la creencia en Dios no sólo es razonable, sino creíble y
defendible en los albores del siglo XXI.
La trascendencia de la existencia de Dios es inmensa. Si la
tesis teísta (la creencia en Dios) es verdadera, sus implicaciones para
nuestra vida presente y futura son incalculables. Le invito a “dudar
de su duda,” a “abrir su mente” y a que se disponga al examen de la
evidencia y a decidir por usted mismo...
“Dios nos ha dado
evidencia suficientemente clara para convencer a aquellos con un
corazón abierto, pero suficientemente vaga de modo que no obligue a
aquellos cuyos corazones están cerrados.”
Blaise Pascal
Introducción
Una vez, un amigo me explicaba cómo para él era muy fácil no
creer en Dios. Entonces no le entendí pero pude entenderlo después. La
realidad es que a aquellos que creemos en Dios con frecuencia se nos
olvida que existe una avalancha de posibles razones para dudar de su
existencia.
De modo que si usted es de los que no creen (o dudan),
¡Bienvenido! Esta sección es probablemente la más ambiciosa de todo
este proyecto. No pretendemos tratar todo lo que el tema requiere en
esta primera etapa. Iremos añadiendo artículos que poco a poco
contribuyan a examinar tan importante tópico de manera más completa.
¿Qué importa?
Para algunos el tema de la existencia de Dios es un callejón
sin salida. No hay solución clara para la cuestión, por lo que optan
por el agnosticismo. Para otros, el tema ha perdido toda relevancia.
Piensan que tras los pronunciamientos de Kant y de Nietzsche el
concepto de Dios ha pasado a mejor vida. Aún otros han percibido que
los adelantos científicos han hecho “innecesaria” la existencia de
Dios.
Nada más lejos de la realidad. El tema sigue vivo. En círculos
filosóficos el tema de la Existencia de Dios ha cobrado nueva vida y
actualidad. La revista Time (7 de abril de 1980) decía:
En una silenciosa revolución en pensamiento y argumento que a
penas nadie hubiera previsto hace dos décadas, Dios está escenificando
un retorno. Más curioso aún, esto está sucediendo no entre los teólogos
o en los creyentes ordinarios, sino en los círculos intelectuales de
los filósofos, donde hace tiempo el consenso había hecho desaparecer al
Todopoderoso del discurso fructífero.
En círculos científicos el debate continúa sobre las
implicaciones no científicas del “Big Bang” y sobre las suposiciones
metafísicas que algunos han hecho de la teoría evolucionista.
Es mucho lo que está en juego. Estamos hablando de lograr una
visión coherente del universo, la historia y la vida; de buscar
contestación a nuestras inquietudes existenciales y de poder sentar
unas bases sólidas para poder desarrollar un código de moralidad
coherente.
¿Creer o no creer?
¿Cómo acercarnos al tema de la existencia de Dios? Ya hemos dicho que
ésta no puede ser demostrada fuera de toda duda. No podemos someter a
Dios a pruebas de laboratorio, al escáner, ni al espectrofotómetro,
como tampoco podemos demostrar su presencia “invisible” bombardeándolo
con electrones en un acelerador de partículas.
Esta tensión nos dejaría en el terreno del agnóstico. ¿Hay algo más?
Creo que sí. Creo que es posible argumentar en favor de la
racionabilidad de la creencia en Dios. Y también creo que el modelo
teísta (y, mejor aún, el cristiano) es la mejor manera para explicar el
universo, la humanidad y la historia. Esto son palabras mayores. De
modo que, comencemos.
Puntos de partida
Asumo de inicio que es posible hablar sobre la persona de Dios. Creo
que la trascendencia de la Persona de Dios no es un impedimento para
articular nuestro entendimiento sobre él. También acepto que la razón, a
pesar de sus limitaciones, es capaz de conducirnos por el laberinto de
las argumentaciones y llevarnos al puerto seguro de conclusiones
razonables.
Argumentos de la Existencia de Dios
Argumento Kalam
La palabra “Kalam” viene del vocablo árabe para filosofía o
religión. Representa un argumento de la teología islámica en la Edad
media y que recientemente ha sido “resucitado”. Podemos resumir su línea
argumental de la siguiente manera.
- Todo lo que comienza a existir debe su
existencia a una causa. Hablar de un comienzo “de la nada” y sin causa
va contra la ley de No Contradicción de la lógica. ésta establece
que un objeto NO puede ser “A” y “No A” a la misma vez y en la
misma relación. Para un objeto surgir “de la nada” tiene que, en
efecto, crearse a sí mismo, o “ser” y “no ser” a la vez, lo cual
es imposible.
- El universo tuvo un principio. La
posibilidad de un Universo que ha existido siempre es una
imposibilidad filosófica. Retroceder a partir de un presente hacia
un pasado infinito real no es posible, como tampoco lo es llegar
al presente añadiendo sucesivamente hasta formar un infinito real o
actual
- Por lo tanto el universo tuvo una causa.
Argumento cosmológico
Este es uno de los más antiguos argumentos. Fue usado por
Platón, Aristóteles y, por supuesto, Tomás de Aquino. En esencia, este
argumento dice lo siguiente: "Dios existe porque el universo existe."
Se puede expresar de otra manera. La existencia de un universo
presupone la existencia de una Primera Causa (Dios) que le diera su
existencia.
No es tan sencillo como parece, ¿verdad? Inmediatamente surgen
interesantes preguntas. Consideremos ésta primeramente: ¿y qué si el
Universo (y no Dios) es eterno? Pero esto sólo pospone la dificultad,
pues un universo que ha existido siempre presenta las mismas
dificultades conceptuales que la existencia de Dios. También tenemos
que recordar que la posibilidad de que el universo haya existido
siempre ha sido desmentido en principio por la Ciencia (para una más
completa argumentación en este sentido ver el artículo sobre
El Origen del Universo).
Por último, un universo que siempre ha existido es una
incongruencia filosófica porque supone la existencia de un pasado
infinito real que haría imposible llegar a la actualidad. Me explico.
Primero tenemos que distinguir entre un infinito teórico (como en las
matemáticas) y un infinito real. El primero es posible como un concepto
abstracto. El segundo no es posible en la realidad material.
Obviamente cuando hablamos del pasado lo hacemos desde la perspectiva
de nuestra realidad, o sea el presente. Si existiera un pasado infito
eso querría decir que ha transcurrido un tiempo infinito hasta llegar a
nuestro presente, lo cual es imposible (porque es infinito).
En cuanto a Dios, éste es definido como un ser existente en sí
mismo, lo que obvia el problema del infinito real. Pero, preguntarás,
¿es todo un asunto de definiciones? ¿No podríamos entonces definir el
Universo de la misma manera? Pues sí. Podríamos hacer eso, pero esta
alternativa nos dejará con otros problemas en nuestro razonamiento
como, por ejemplo, en la explicación del orden del Universo (ver más
abajo), del complejo diseño evidente en los organismos vivos, etc.
Una posibilidad que se menciona es que El Universo surgió de
la nada. Este es un planteamiento que, en la superficie, parece no
estar tan lejos de la creencia en Dios. ¿No le parece? Pero la realidad
es que el que el Universo viniera de “la nada” es una imposibilidad
filosófica. La Ley de la No Contradicción (importante ley en el estudio
de la Lógica) hace imposible tal planteamiento pues, para ser
cierto, requiere que esa "nada" sea "algo" y "nada" a la misma vez, lo
que es imposible.
Big Bang. ¿No ha demostrado el “Big Bang” el
origen del Universo desde un punto de vista materialista (esto es, sin
la necesidad de un Creador)? Para aquellos no muy familiarizados con
este concepto les recuerdo lo siguiente. Ésta es una teoría que dice
que el universo tal y como lo conocemos hoy comenzó hace 15.000
millones de años, en una gigantesca (“Big”) explosión (“Bang”). De este
evento, y respondiendo a leyes de la física, surgieron a lo largo de
milenios elementos químicos, galaxias y planetas y, eventualmente, la
vida.
Pero, claro está, este concepto no nos explica lo que sucedió
antes. ¿Qué fue “eso” que explotó? ¿No presupone esta idea la
existencia de “algo” antes que el Big Bang? ¿No es esa idea, entonces,
una simple posposición de la pregunta última de los orígenes?
La contestación de los físicos es la siguiente. Antes del Big
Bang ocurre se dio una “singularidad”, esto es, unas condiciones
únicas, donde ni la materia, ni el espacio ni el tiempo existían. Y
esta idea, ¿de donde viene? Es una teoría. Y la definición de
singularidad no es tan diferente de cómo a veces se describe a Dios.
De modo que el “Big Bang” no excluye la existencia de un
Creador. Antes al contrario, pues demuestra el origen del universo en
un momento en el tiempo. Como un caricaturista presentó en un periódico
español, “a fin de cuentas pudiera se que esta gran explosión fuera
tan sólo el chasquido de los dedos de Dios...”
(Para una más completa argumentación en este sentido ver la sección sobre
El Origen del Universo).
Argumento teleológico
Este argumento, antiguo también, dice que el Universo, tanto
en sus más pequeñas unidades estructurales (átomo, célula), como en la
inmensidad del cosmos, parece reflejar la existencia de un diseñador
inteligente. La analogía más común es la del relojero. Enfrentados con
la inspección de un reloj, a nadie se le ocurriría pensar que éste es
el producto de la mezcla de sus piezas en una caja agitada por unos
minutos. Aducir esta complejidad y “diseño” a un proceso impersonal y
mecánico, no es la solución.
Argumento moral
Sencillamente dicho, este argumento establece que la
universalidad de un carácter moral en el ser humano sugiere la
existencia de Dios.
Aún cuando se reconocen variaciones en los conceptos morales,
éstas no son tan drásticas como se supone, y son mínimas al compararlas
con sus semejanzas. La existencia misma del hecho moral, de que hay
“bueno” y “malo,” es indicio del reflejo de un Ente Moral superior,
cuyo carácter (imagen) nosotros reflejamos.
Es por esta razón que los ateos quedan sin una base sólida
para sus planteamientos éticos. No que el ateísmo en sí mismo sea
inmoral. Simplemente sus postulados excluyen una base objetiva para su
moralidad, por lo que los ateos que viven moralmente lo hacen a pesar
de las consecuencias filosóficas de sus convicciones y no basados en
ellas (ver
Ética sin Dios).
Principio Antrópico
Volviendo a la comparación del reloj, el universo no sólo
parece una máquina creada, sino también perfectamente ajustada para la
preservación de la vida humana.
La Tierra posee características específicas que permiten la
vida humana. Existe una cantidad considerables de variables físicas y
químicas que, de alterarse ligeramente, harían imposible la vida en el
planeta. Por ejemplo, la distancia del sol. Ésta es la adecuada para la
vida. La variación de esta distancia es de un 3% a lo largo del curso
de la travesía de la Tierra alrededor del Sol. Si fuera de 10% no
podría haber vida por los cambios en temperatura, y luz ultravioleta.
La atmósfera, que deja pasar la luz, pero protege de la radiación. El
centro semilíquido del planeta que ayuda en la creación del campo
magnético lo que a su vez protege de las radiaciones cósmicas.
Otras incluye la Fuerza de Gravedad, la velocidad de
expansión del Universo, velocidad de rotación de la Tierra, inclinación
del eje del planeta, etc.
Este tema será tratado más detenidamente en el futuro.
Otros argumentos
A los argumentos anteriores podemos añadir (ya en favor de un
teísmo propiamente cristiano) la persona de Jesús, y su resurrección de
entre los muertos. Estos son considerados en otra sección.
Conjunto de los argumentos
Vistos uno por uno los anteriores argumentos tienen un peso
considerable. Examinados en conjunto son evidencia contundente para
que, al menos, “dude de su duda” y abra su mente a la hermosa
posibilidad de la existencia de Dios, un Dios personal e interesado en
usted.
© Dr. José R. Martínez Villamil
Barcelona, 1999.
www.menteabierta.org